Agricultores, trabajadores del sector de la construcción, pescadores, policías… Son sólo algunos de los sectores profesionales que -de no estar adecuadamente protegidos- pueden llegar a padecer los variados perjuicios del sol y el calor, como daños en la piel, quemaduras, manchas, fotoenvejecimiento prematuro, cataratas o cáncer de piel, entre otras dolencias y enfermedades.

Por ello, es muy importante que las medidas de protección laboral impliquen, en primer lugar, una evaluación exhaustiva -por parte de los responsables de riesgos laborales de las empresas- de los riesgos a los que se exponen los trabajadores, además del uso de Equipos de Protección Individual (EPIs) y cursos de formación sobre la aplicación y uso de los mismos y sobre los riesgos que implica la exposición al sol. Además, con medidas organizativas como la modificación de horarios, en los casos en los que sea posible, también se puede minimizar el tiempo de exposición solar.

Leer noticia completa en Prevention World

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)