A menudo, cuando pensamos en prevención de riesgos laborales, nos vienen a la memoria imágenes de un obrero de la construcción colgando de una quinta planta. O de un limpiacristales haciendo su trabajo en la fachada de un rascacielos. O, por qué no, de un conductor, que pasa horas al volante. Todos ellos, y muchos más, se juegan la vida. Pero cuando hablamos de prevención en oficinas y despachos, muchas personas creen que no es necesaria una vigilancia o un seguimiento para ellos. Hoy, en Somos Prevención, queremos desmontar ese mito.

«En un despacho nunca pasa nada»: ¿de verdad lo crees?

Evidentemente, no podemos equiparar los riesgos que entraña para la vida un trabajo como los anteriormente mencionados con el que se desarrolla en una oficina o despacho. Pero, una vez hecha esa afirmación, debemos matizar ciertas cuestiones.

En primer lugar, existen numerosos riesgos en un despacho. Como en cualquier lugar. Pensemos, por ejemplo, en los accidentes domésticos. ¿Hay algo más seguro que el propio hogar? Sin embargo, los accidentes en casa son numerosos.

La prevención en oficinas y despachos es importante. Probablemente el riesgo de un accidente grave es mucho menor que en otros ámbitos, pero también se dan bajas laborales. Hemos de estar prevenidos y… seguros.

Diseño y características constructivas

El inmueble en el que se desarrolla el trabajo, ¿es completamente seguro? La empresa de prevención de riesgos laborales debe evaluar cuestiones como la seguridad frente a choques, caídas, resbalones, golpes… Escaleras, suelos resbaladizos, etcétera, pueden provocar diversos accidentes.

Por otra parte, es primordial facilitar a todos los trabajadores el control de las situaciones de emergencia y facilitar una evacuación rápida y segura en caso de necesidad (incendio, inundación, etcétera).

Las puertas acristaladas deberán estar convenientemente señalizadas y tener precaución con las puertas giratorias o de vaivén.

Vías de evacuación y puertas de emergencia

Este es uno de los puntos clave que hay que tener en cuenta en la prevención en oficinas y despachos. Las puertas de emergencia jamás podrán estar cerradas, han de abrirse al exterior y nunca pueden ser puertas giratorias o correderas. La empresa de prevención de riesgos laborales ha de determinar también si la iluminación de las vías de evacuación y de las salidas de emergencia es lo suficientemente intensa.

Desfibriladores en la oficina

La legislación obliga a instalar desfibriladores semiautomáticos en centros con afluencia masiva de personas. Pero que haya pocas personas en sala no significa que su vida valga menos. Tener un desfibrilador cerca aumenta hasta en un 24% la tasa de recuperación de un paciente que sufre un infarto en su lugar de trabajo. Debemos tener esto también en cuenta.

Dimensiones mínimas para desarrollar el trabajo

Existen unas dimensiones mínimas por debajo de las cuales no es segura la actividad laboral. Altura de suelo a techo, superficie libre por persona, anchura mínima de las puertas exteriores, de los pasillos…, tendrán que ser evaluadas por la empresa de prevención. Han de evitarse golpes en estanterías, armarios, archivadores, etcétera.

La higiene, otro aspecto fundamental

Una oficina insalubre puede provocar bajas por distintas enfermedades. La frecuencia de limpieza del lugar de trabajo es fundamental para que mantenga unas condiciones mínimas adecuadas. Igualmente, en el caso de que exista una instalación de ventilación, esta ha de mantenerse en perfecto estado: si no se limpian los filtros y conductos, la posibilidad de enfermar aumenta considerablemente. Alergias y problemas respiratorios pueden derivarse de un sistema de ventilación sin limpiar. La calidad del aire es uno de los factores que el técnico en prevención tendrá en cuenta.

Los lugares destinados al almacenamiento de basuras y desechos han de estar debidamente situados. No han de tirarse jamás elementos cortantes o cristales rotos a la papelera.

Atención a los productos químicos

Los productos químicos deben guardarse en sus recipientes originales y estar claramente señalizados para evitar accidentes (nada de almacenarlos en un recipiente que pueda inducir a confusión). Es importante solicitar al proveedor que los químicos se comercialicen con una ficha de seguridad, a la que acudir ante cualquier incidente. Almacenar dicha información y que todos sepan dónde está es fundamental.

La luz, bien regulada

Una mala iluminación puede afectar, y mucho, a la correcta actividad laboral. Para ello, deben tenerse en cuenta las exigencias visuales de las tareas que van a desempeñarse. La fatiga visual o la irritación de los ojos pueden estar relacionados con una iluminación defectuosa.

Confort acústico

Tiene que haber, en despachos y oficinas, una correcta higiene acústica. Es decir, nada de ruidos por encima de un determinado umbral. Los decibelios varían según hablemos de la oficina de un directivo, de los espacios comunes como vestíbulos y pasillos (más ruido) o de la sala de computadoras. Pero el criterio que ha de imperar es que el ruido de fondo permita desarrollar confortablemente una actividad.

Temperatura y humedad, las correctas

Las condiciones ambientales idóneas son básicas en la prevención en oficinas y despachos. Una variable es la temperatura. Hemos de tener en cuenta, como empresa de prevención de riesgos laborales, si el trabajo que se desarrolla dentro es sedentario o existe movimiento. La horquilla de temperatura variará según nos refiramos al primer caso o al segundo. Y hay que utilizar la climatización con cabeza, porque un mal uso conlleva catarros (que a su vez causan bajas). La humedad ambiental es otro factor que hay que tener en cuenta. ¿Hay riesgos laborales por electricidad? Entonces, la humedad tendrá que ser menor. Pero será el técnico en prevención quien evalúe estos datos.

Cuidado, también, con las corrientes de aire: un trabajador no debe estar permanentemente expuesto a ellas.

El mobiliario, regido por la ergonomía

El técnico en prevención también analizará la ergonomía del mobiliario: la altura de la mesa de trabajo, de las estanterías, la accesibilidad a todos los espacios, sillas regulables en altura e inclinación, los reposapiés, las características del ordenador… Las dolencias derivadas de un mobiliario inadecuado son diversas: desde problemas cervicales o lumbares hasta jaquecas, por citar solo algunas. La higiene postural es otra de las cuestiones que se deben abordar en prevención. Evitaremos así accidentes laborales y dolencias derivadas de una mala postura.

Y hablando de posturas, también se ha de educar al personal de oficina en cómo acarrear la carga cuando se dé el caso. Distribuir el peso y cogerlo correctamente, sin forzar la espalda, son aspectos que se deben controlar.

Factores psicosociales

Más allá de cuestiones objetivas, hay una serie de condiciones laborales que pueden, si cabe, afectar más al rendimiento que los dolores físicos. Son los siguientes:

Motivación

¿Qué nivel de interés genera el desempeño del trabajo en el empleado? ¿Se estimula su participación? ¿Está implicado en el proceso productivo? ¿Aporta ideas al equipo? ¿Son escuchadas por sus superiores? Cuanto mayor es la motivación, menos monótono se hará su trabajo y, en consecuencia, aumentarán su bienestar y a asumir las conductas seguras dentro del trabajo.

Comunicación

Conflictos laborales, información poco precisa o que se oculta, ambigüedad en las comunicaciones… Cuando este tipo de escenarios se dan en una empresa, vamos a encontrar a trabajadores con comportamientos inseguros (lo que deriva en mayor riesgo de accidentes) y con tendencia al estrés. Es importante que se establezca un protocolo de comunicación adecuado para que en todo momento se sepa qué decir y a través de qué vías decirlo.

Actitud

Es fundamental que cada tarea esté diseñada a la perfección para el individuo que la va a realizar. Nada de exigir demasiado, de dar tareas excesivamente monótonas (los riesgos de accidente se disparan) o de dar muy poca o demasiada responsabilidad en función del cargo que se ocupe. Estos factores pueden desencadenar estados de fatiga que aumentan los riesgos en la salud laboral.

Horario

El tiempo de trabajo, las pausas o la duración de la jornada han de ser cuidadosamente examinados. Un número excesivo de horas sin pausas o a un ritmo de trabajo inasumible derivan en problemas para la salud y la bajada de alerta frente a los peligros.

Incendios

Debemos prestar especial atención a la formación de nuestros trabajadores en este campo, así como en dotar de una seguridad contraincendios adecuada al inmueble. Ambos aspectos deberán estar convenientemente vigilados por el técnico en prevención. Pero este tema da para mucho y lo abordaremos en otro artículo.

Accidentes ‘in itinere’

También se consideran accidentes laborales aquellos que ocurren yendo o volviendo del trabajo (lo que se conoce como accidentes in itinere). Por lo tanto, es fundamental que el trabajador conozca qué precauciones ha de tomar como peatón, como conductor o como usuario de transporte público. También de esto nos ocuparemos más adelante.

Como ves, la prevención en despachos y oficinas está más que justificada. El tema da realmente para mucho más, pero lo importante es adecuar las necesidades a cada espacio. Por eso necesitas una empresa de prevención de riesgos laborales que optimice tus recursos en este sentido y forme a tus trabajadores. En Somos Prevención tenemos una larga experiencia. Hablemos de ello. Sin compromiso. Ponte en contacto con nosotros y concertaremos una cita.

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